¿Tienes hígado graso?

Puede provocar daño hepático crónico o cirrosis; checa los síntomas
Silvia Ojanguren
20/06/2018 - 05:18
 

Los factores genéticos pueden ser determinantes en la aparición de la enfermedad del hígado graso, amenaza en la que juegan agentes ambientales, pero para mantenerla lejos hay que llevar una alimentación adecuada, hacer ejercicio y tener vida sana en general.

La Asociación Mexicana de Hepatología (AMH) explica que el hígado graso es la acumulación de ácidos grasos y triglicéridos en los hepatocitos (células hepáticas).

Es un mal que va en aumento y puede causar inflamación del hígado, fibrosis y  padecimiento este similar al que se produce en personas que consumen alcohol en exceso.

Punto médico

Graciela Castro Narro, hepatóloga e integrante de la AMH indica que “lo padecen más las personas adultas y no hay una diferencia  en cuanto a género” y es cada vez más frecuente en niños.

Los factores metabólicos que pueden producir la enfermedad hepática grasa no alcohólica son síndrome metabólico, obesidad, diabetes tipo 2 y dislipidemias.

La obesidad y la diabetes se han convertido en emergencias epidemiológicas en México y la Asociación Mexicana de Gastroenterología y la AMH suman esfuerzos para promover la detección y tratamiento del hígado graso.

La farmacéutica Medix participa en esta tarea y sus expertos dicen que el hígado es un órgano que no suele presentar síntomas hasta que el problema está muy avanzado.

Un diagnóstico a tiempo puede salvar la vida del paciente. Se puede empezar a investigar un problema hepático si la persona está cansada, con sobrepeso o sufre diabetes, dislipidemias o elevación de triglicéridos.

Algunas que se quejan de dolor leve a moderado abdominal en el hipocondrio derecho (la zona donde se encuentra el hígado) pueden estar amenazadas. Se descubre con un ultrasonido abdominal que muestra el hígado “brillante”. Otra manera es un análisis de sangre.

La biopsia hepática es el único examen que certifica el diagnóstico y es un procedimiento de bajo riesgo. Es la única prueba que distingue entre ‘esteatosis simple’; (acumulación de grasa) y ‘esteatohepatitis’ (grasa asociada a inflamación y fibrosis).

 

 
 
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