Sexo sanador

"Sudamos y gemimos por un rato, tuve un orgasmo y mi cuerpo se sintió relajado”
Helena Danae
12/09/2018 - 05:18

Hola, mis amores, espero que su miércoles vaya de maravilla, yo aquí saliendo de una gripa, por eso soy Helena La Mala, me enfermo muy seguido.

Ya hablando en serio, les platico que anduve súper enferma, fluido y tos horrible, pero dentro de todo este malestar encontré una manera muy efectiva de descongestionar mi nariz, por lo menos por un rato y quiero compartir mi secreto con ustedes.

Era sábado y después de estar acostada todo el día, llegó mi novio a la casa, preparamos una sopa esperando poder sentirme mejor, pero sin mucho éxito nos fuimos a la cama de nuevo, estaba acostada boca abajo intentado sofocar el dolor de cabeza.

Me dormí un rato respirando por la boca y cuando desperté estaba aún más congestionada, pero sin tanto dolor de cabeza, les cuento que ya teníamos varios días sin acción porque la enfermedad ya estaba rondando, así que no tenía ganas de hacer nada. 

Pero mi entrepierna ya estaba muy necesitada de cariño y yo sabía que mi novio también había sufrido la misma abstinencia, así que decidí subirme en él y empezar a mecerme incitándolo a tener intimidad un ratito. Pero, no tuve mucho éxito porque la mecida que me di sobre el miembro de mi hombre me hizo marearme, así que me tiré en la cama boca arriba con un poco de risas acompañadas de tos. 

Él ya encendido empezó a besar mi cuello, bajó mis calzones y empezó a chupar mi centro, mientras jadeaba y pegaba pequeños gritos, la tos me atacaba, en una de esas sin querer cerré las piernas por el reflejo de mi cuerpo al toser muy fuerte y apreté su cabeza, me dio risa y le dije que tal vez esto no sería muy buena idea, pero mientras hablaba noté que mi nariz podía respirar libremente, el estar en acción, jadeando me había ayudado a despejarla ¡sorprendente, pero cierto!

Lo tomé por el cuello y empecé a besarlo, hasta que mi nariz volvió a taparse, abrí mis piernas y le di paso directo a penetrarme, él feliz empezó a hacer su trabajo, sudamos y gemimos por un rato, tuve un orgasmo y mi cuerpo se sintió relajado, como si toda la enfermedad se fuera para darle paso al placer que sentía.

Cuando él terminó, mi nariz ya no escurría, pude respirar y dormir en paz, con ese gran orgasmo. 

A la mañana siguiente no dejamos que la nariz volviera a taparse, optamos por aplicar nuestro nuevo truco, buen sexo jadeante y sudoroso, así logré curarme más rápido.

¡Los adoro!

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