Nos faltaban manos para tocarnos

11/10/2017 - 05:00
 

Por Helena Danae

Hola, mis amores, espero estén pasando un excelente miércoles y de no ser así, pues que mis palabras les mejoren un poquito su día.

Les seguiré contando mi experiencia en Cancún, donde hace unas semanas me fui a dar show con  Kandy Love y Calia Qadhes, espectáculo del que la semana pasada les detallé cómo me quité el traje de Blanca Nieves dando vueltas en los tubos, y cómo Calia me dio un oral mientras movía el trasero frente a otras mesas. 

Al escuchar aplausos y gritos, miré y me di cuenta que alguien estaba tratando de llamar la atención en el público. La chica a la que había besado estaba tratando de subir al escenario y entre varios chicos de la mesa la ayudaron a lograrlo. 

Ella es de cabello corto negro, labios gruesos y unos ojos que enamoran. La tomamos entre las tres y comenzamos a desnudarla, ella nos besaba y nos veía con una lujuria apasionante. 

Manos nos faltaban para tocarnos entre todas, en un punto estaba una acostada haciendo oral a otra, que estaba sobre su cabeza y la tercera en cuatro lamiendo las piernas de la que estaba acostada; una más haciendo trenecito. 

El público no encontraba hacia dónde mirar, tenían buena vista de cualquiera de los ángulos. Mientras que yo sentía el cuerpo delgado y bien formado de Calia, los enormes senos de Kandy y la otra chica. Entonces, una tomó el chocolate y comenzamos a dejarlo caer sobre nuestros cuerpos para limpiarlo con nuestras lenguas, en un costado había una charola con fruta y las cerezas pasaban de boca a boca, en el inter mordíamos nuestros labios, estábamos empapadas de chocolate. 

La chica de cabello negro tomó un pepino y comenzamos a metérselo, ella estaba súper intensa y así con Candy lo convirtieron en un dildo doble, estaban dándose con el pepino las dos, la cara de la chica era casi de orgasmo tras orgasmo. 

Me quedé hipnotizada viéndolas y de pronto una de ellas me jaló para acostarme y dos estaban en mis piernas lamiendo el chocolate, la otra me besaba y chupaba mis pezones. 

Mi vista era espectacular, Candy agarró cerezas y empezó a meterlas en nuestras cavidades, deleite que se les antojó a unos chicos que estaban frente a la pista y que gritaban que querían probar ¡Y se los cumplió! 

Mojaba una cereza y se las daba en la boca, otras las chupaban y llevaban su sabor a otra boca. Todos nos conocimos muy bien esa noche. Terminó el show y cada quien se fue a descansar.

Al día siguiente, fuimos a Isla Mujeres, un lugar “hermoso”, me encantó, su arena blanca y sus peces nadando cerca de la gente, olas bajitas y mucho atractivo visual, bastantes chicos de buen cuerpo. Estuvimos casi toda la tarde en la playa, para después entrar a conocer el pueblo; Kandy nos dijo que debíamos probar las marquesitas. Masa como la de una crepa, pero súper finita y crocante, con nutella, queso suizo y plátano.  ¡Son la gloria! se las recomiendo. 

Después fuimos a un restaurante a comer, los pasillos por el pueblo estaban adornados con luces y con decoración mexicana por el mes de septiembre. Las casas son pequeñas, los puestos y los hostales, se parecen mucho a las de Sayulita, una de las playas que más me encantan.

También probamos el pescado tikinxic típico de allá y nos despedimos de Cancún, con la barriga llena y muy contentos. Sin duda alguna quisiera volver y quedarme todo un mes. ¡Ojalá algún día tenga ese chance!

Bueno, mis amores, ésto se los cuento para que sepan que además del cachondeo en los bares también tratamos de pasar tiempo juntas, como para relajarnos y disfrutar del lugar que visitamos. 

Les mando muchísimo amor y si saben de alguna playa como Isla Mujeres, con su pueblito así, platíquenme para ir a conocer. 

¡Los adoro!

 
 
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