MÉXICO 68

El rival más fuerte: Conoce la historia de 'El Tibio' Muñoz, campeón olímpico

Recuerda que no era el nadador más veloz, pero sí el que podía ganar con el impulso del público
Enrique Gutiérrez
11/10/2018 - 13:30

Felipe Muñoz Kapamas sabía que en aquella final de 200 metros pecho en los Juegos Olímpicos de México 68 definitivamente no era el competidor más rápido, pero sí el más fuerte gracias al apoyo de la gente en la Alberca Francisco Márquez. Por eso, ganó la medalla de oro.

'El Tibio', como le dicen, había confesado unos días antes “O gano o me ahogo”, pero segundos antes de la final recibió el impulso que lo hizo ganar: Su padre Don Felipe Muñoz tomó el rostro de su hijo y le dijo, cariñoso: “Hijo, no te preocupes. El pasar a la final ya es grandioso. El lugar que ocupes ahora es secundario; diste una gran satisfacción al avanzar como primero en las eliminatorias y hoy la gente viene no a verte ganar, sino a verte dar un buen esfuerzo”... Esfuerzo que valió la única medalla de oro en natación en la historia de México.

“Era el último evento del día, las eliminatorias habían sido un día antes y yo había pasado en primer lugar a la final. Yo sabía que podía tener muy buenos resultados y el estar en la final para mí era algo magnífico y estaba feliz. Sabía que podía pelear las medallas y mi entrenador Ronald Johnson me dijo que si seguía todas sus indicaciones, podía ganar hasta el oro”, confiesa para El Gráfico.

“Pero siempre y cuando estuviera tranquilo, que los nervios no me ganaran y que obedeciera al 100 por ciento sus indicaciones. Yo llegué muy motivado y pensando en las palabras que me dijo de que ‘los otros siete competidores son más rápidos que tú, pero tú eres mucho más fuerte que ellos’. Siempre me dijo que mi estrategia ‘debía ser tratar de ganar la competencia al final, porque difícilmente alguien de los que estarán nadando contigo podrá hacerlo y sí, así fue’”, añade.

De su emoción al terminar la prueba, indicó que “primero tuve que cerciorarme de que había ganado, porque no lo sabía. Voltee al marcador y vi mi nombre con el número 1 y un foco rojo y fue hasta entonces cuando me di cuenta de que sí, que en verdad había ganado... Quise brincar, quise gritar, pero estaba tan cansado que apenas podía tomar aire y lo unico que hice fue aventarme hacia atrás, pero muy contento por lo que había hecho ahí”.

A PULSO

Emotivo y cual chamaco, Felipe asegura que llegar al 50 aniversario de México 68, “hasta parece mentira que ya haya pasado tanto tiempo, cuando yo siento que esos momentos tan intensos y tan importantes para mí fueron apenas hace unos meses, un año. Están muy presentes aún en mi memoria, algo que me cambió y que durará toda mi vida. Estaba realizando mi sueño de joven, de niño y que viví con mucha intensidad y gusto”.

Entonces, asegura a aquellos que piensan que su medalla fue un “premio” a México por organizar los Juegos Olímpicos: “Seguro no fue un regalo ni nada por el estilo. Todo se gana compitiendo. Lo que sí siento es que era parte de nosotros, de México, que teníamos que mostrarle al mundo que podíamos hacer un evento de esa calidad, de magnitud internacional, sobre todo cuando estuvieron a nada de suspenderse por los problemas internacionales que se vivían en aquel entonces, hasta por lo que ocurría aquí en México. Creo que el haber llevado a cabo los Juegos Olímpicos de una manera tan exitosa fue un orgullo para todos los mexicanos”.

Y tiene razón, pues “casi ya habíamos ganado oro en otros eventos. Nos estaban saliendo tan bien, que el mundo estaba muy contento de ver cómo México estaba organizando unos Juegos Olímpicos que jamás pensaron que podíamos hacer. La situación era muy complicada con la invasión de la URSS a Checoslovaquia, los problemas raciales con los deportistas, en Sudáfrica con el Apartheid, estudiantiles en Francia y acá en México, pero sobre todo el 2 de octubre (la matanza en Tlatelolco). Yo veía la posibilidad de que se cancelaran los juegos, pero eso no pasó y me sentí muy orgulloso primero por México y luego por lo que yo había hecho”.

NO APROVECHAMOS

Entonces, aseguró que “desafortunadamente, después de México 68 no supimos aprovechar, como lo hizo Corea en Seúl y Barcelona, en España, que sí supieron cómo hacerlo y se convirtieron en potencias deportivas. Ese fue el problema más serio y que debemos reconocer, porque nos convertimos en potencia inmediata (en 1968). Éramos más fuertes que Brasil, que España, pero no supimos tener continuidad”.

Decepcionado y en su faceta de promotor del deporte y político, culminó diciendo que “en México hay muchísimo talento, muchachos que bien pudieron ser campeones olímpicos a lo largo de los años y no sólo en natación, pero lastimosamente no tuvieron ni tienen las oportunidades como las hay en otros países. No. No les supimos dar esas oportunidades”.

 
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